El mito del filtro protector

Siempre se ha hablado de poner un filtro UV en las lentes que compramos o bien poner otro tipo de filtros de forma preventiva y como protector de la óptica ante golpes o caída de la cámara fotográfica al suelo.

Comprar una óptica de 1.500,00 Euros, con cristales pulidos, mil correcciones realizadas para evitar aberraciones, ingenieros durante años investigando para conseguir mayor luminosidad y vamos nosotros y le colocamos un filtro de 15,00 Euros delante de esa maravilla que hemos comprado.

Suena un poco absurdo.

El símil más parecido sería como hacer fotos siempre desde detrás de una ventana.

Si bien es cierto que una óptica la debemos cuidar y debemos por todos los medios evitar golpes, que podemos hacer para protegerla.

Una de las cosas que podemos hacer es poner un filtro protector, el que sea y en el momento de realizar una fotografía, quitárselo. Otra manera de proteger la óptica, es llevar siempre el parasol, que hace que evitemos golpes en el frontal de la óptica.

O si lo queremos mantener puesto el filtro comprar el mejor del mercado.



Pero sabed que en la actualidad todas las ópticas ya estás protegidas para los rayos Ultra Violeta, hace unos años tenía sentido proporcionar a la cámara ese filtro; en la actualidad y con las cámaras modernas todas ya vienen con esa protección de fábrica.

El colocar un filtro delante de la óptica hace que haya pérdida de nitidez. El fabricante no espera ese cristal delante de todas las lentes.

Pérdida de luz, que con algunos filtros puede llegar a ser de hasta un punto.

Posibles cambios de color por el revestimiento del propio filtro.

Un aumento notable de reflejos, como bien podéis ver en la fotografía.

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